CN Trainer
Contexto
Centro de entrenamiento personal en grupos reducidos y nutrición, en Arroyomolinos. Un entrenador que dirige el centro, monitores que dan las clases de sala y clientes que entrenan allí pero comen, se pesan y dudan fuera. El servicio ocurre en tres sitios a la vez: la sala, la cocina del cliente y la cabeza del entrenador.
El problema
Cada uno de esos sitios tenía su herramienta, o ninguna: pautas de alimentación en PDF que nadie vuelve a abrir, rutinas en papel, clases apuntadas a mano, cobros en una hoja y el seguimiento de cada cliente repartido entre WhatsApp y la memoria. Y una condición que descarta la mayoría de las aplicaciones del mercado: dentro del gimnasio la cobertura es mala, y cualquier app que dependa de la red se cae justo cuando se está usando.
La solución
Una web pública de captación y tres aplicaciones que trabajan sobre los mismos datos: una para los clientes, otra para los monitores de sala y un panel de gestión para el entrenador. Las dos primeras son aplicaciones web instalables, pensadas para usarse de pie con el móvil en una mano, y funcionan sin cobertura: lo que se registra en la sala se guarda en el móvil y se sincroniza solo cuando vuelve la red.
La inteligencia artificial entra donde ahorra trabajo de verdad. Un asistente de IA propone la pauta de alimentación de cada cliente a partir de su entrevista y sus intolerancias, y el entrenador la revisa y ajusta en vez de redactarla desde cero. Los alimentos nuevos se dan de alta desde una foto de la etiqueta, leída por visión artificial. Y el cliente, en el supermercado, escanea la etiqueta de un producto y ve un semáforo nutricional al instante.
La app de los clientes
- Hoy: qué toca y la adherencia de la semana
- Sala: la rutina del día ejercicio a ejercicio, con vídeo, series, descansos y cardio
- Citas de clase, con cambio de hueco desde un calendario semanal
- Nutrición: pauta por comidas con equivalencias, recetas, lista de la compra generada desde la pauta y escáner de etiquetas con semáforo
- Progreso: peso, medidas, fotos comparables y marcas por ejercicio
- Coach: chat con el entrenador, revisión periódica y logros
- Sin cobertura: las series se guardan en el móvil y se sincronizan solas
- Avisos push del entrenador y de fin de descanso, también con la pantalla bloqueada
El panel del entrenador
- Ficha completa de cada cliente: datos, entrevista, cuotas, sesiones, medidas, fotos, logros y escaneos
- Rutinas por días sobre la biblioteca de ejercicios en vídeo
- Pautas de alimentación por comidas, con asistente de IA y control de costes
- Agenda partida en asesorías individuales y clases de sala con aforo
- Cuotas y cobros mensuales
- Mensajería y bandeja de revisiones semanales
- «Atención»: quién necesita algo hoy, y por qué
- Biblioteca del centro: ejercicios, máquinas, alimentos, recetas y música
- Alta de alimentos desde una foto de la etiqueta, por visión artificial
- Fichajes de los monitores, analítica y envío del acceso al cliente por WhatsApp
La app de los monitores
- Clases de hoy y de la semana, con su estado
- Sesión en vivo por grupo: asistencia, ejercicio en curso y registro de cada alumno, sin planificar nada antes
- Sus alumnos, con ficha básica
- Fichaje de jornada, con histórico y corrección de errores
- Herramientas: la música del centro para reproducir en la sala
Tecnología y enfoque
La web y las tres aplicaciones están construidas sobre Next.js y se sirven desde el dominio del cliente, cada una en su propio subdominio. Las apps son instalables, con service worker y una cola local de sincronización para trabajar sin red. La cámara solo está habilitada en la app; en la web pública, cámara, micrófono y ubicación van desactivados por cabecera. El acceso es por invitación: la cuenta la crea el entrenador y no existe registro público. Desarrollo propio de principio a fin, sin CMS ni plantillas de terceros.
Cómo queda el día a día
El cliente entra en la sala, abre la app y sabe qué le toca; registra las series aunque no haya cobertura y, por la tarde, apunta la cámara a una etiqueta en el supermercado y ve el semáforo. El monitor arranca la clase sin haber planificado nada antes y ficha su jornada desde el mismo sitio.
El entrenador empieza el día en «Atención», sabiendo quién necesita algo y por qué, con las pautas propuestas por la IA esperando su revisión en lugar de una hoja en blanco.